jonas-vincent-2717-unsplash_espanol.jpg

¿ Qué es la compasión?

Tener compasión no significa que aceptamos y excusamos comportamientos inadecuados o que tenemos la solución de todos los problemas del mundo.

La compasión es un proceso que surge en respuesta a la angustia, el dolor o el sufrimiento. Sufrimos cuando las cosas son diferentes de como nos gustaría que fueran. Cuando vivimos situaciones que nos producen una sensación incómoda, desagradable, difícil, inquietante. Sobra decir que el dolor físico o mental causa sufrimiento, pero los eventos de la vida cotidiana nos llenan de insatisfacción, descontento, angustia, pena, miseria. Por ejemplo, sufrimos cuando estamos atascados en tráfico pesado, en el medio de una situación difícil con alguien en el trabajo o en familia, o cuando nos sentimos exhaustos. No nos faltan oportunidades para practicar la compasión diariamente.

La compasión comienza con el reconocimiento del sufrimiento para luego dar paso a pensamientos de empatía y sentimientos de calidez y amor por quien sufre. Esto a su vez motiva el deseo de hacer algo para aliviar el sufrimiento. En diferentes momentos y situaciones, las diferentes partes de este proceso (reconocimiento, sentimientos, empatía, acción) pueden ser más accesibles y/o ser más apropiadas dependiendo de las circunstancias.

La compasión no es lo mismo que empatía, altruismo o lástima.

A través de la empatía, podemos llegar a comprender o sentirnos conmovidos por las emociones de otra persona, no solo el sufrimiento o la tristeza, sino también la alegría, el orgullo o la ira. En cambio, la compasión es una respuesta específica al sufrimiento e implica querer aliviar este sufrimiento.

El altruismo puede ser provocado por sentimientos de compasión, pero también puede originarse cuando se quiere mitigar la culpa o por un sentido de obligación o tal vez como una manera de obtener reconocimiento social.

Y por último, la compasión no es lo mismo que la compasión. Aunque el diccionario define la lástima como un sinónimo de la compasión, la lástima tiene generalmente una connotación despectiva, a la gente no le gusta que le tengan lástima. Cuando sentimos lástima por alguien, nos ponemos en una posición de superioridad mirándolos con misericordia, considerándolos inferiores y/o débiles. Como tales, esta persona no merecen ningún deseo o esfuerzo por aliviar o mitigar su sufrimiento.